David Garrido Bazán, Director de Programación

DE PRESCRIPTORES Y TRADICIONES

Piensen en La Estrella Azul, la ganadora del año pasado. Cuando obtuvo el Premio del Público por delante de Perfect Days o Fallen Leaves, aquello fue una pequeña sorpresa… pero solo relativa. Nosotros sabíamos lo que teníamos cuando la programamos siendo una perfecta desconocida, una ópera prima sin rostros famosos pero rebosante de emoción que explotó cuando se estrenó en cines – con el logo del Inédito en su cartel, por cierto – y se convirtió en un fenómeno que ha estado a un paso de ser seleccionada por la Academia como nuestra representante en los Oscar. Está por ver lo que pasará en los próximos Premios Goya.

En estos tiempos en los que el scrolling por las plataformas VOD para decidir qué vemos nos lleva tanto tiempo como para quedarnos dormidos y acabar por no ver nada, el cine en sala sigue siendo un refugio seguro. Pero además 

se necesitan prescriptores que desbrocen la senda y revelen lo que merece la pena descubrir. Esa es la función de los programadores, función que yo me tomo muy en serio, porque valoro mucho el esfuerzo que cualquiera hace para venir al cine varios días cuando ya apenas acudimos una vez al mes. Si acaso. Quizás pedimos mucho. Pero también ofrecemos mucho.

Luego están las tradiciones. El tiempo que llevamos con el FCIMerida nos permite mirar atrás y caer en la cuenta, una vez cerrada la programación, que hay ecos que se repiten, temáticas iguales bajo otros ropajes, filmografías a las que volvemos aunque los directores sean distintos. Supongo que uno no puede, ni siquiera de forma inconsciente, cambiar de pasión. Eso hace que una sonrisa aflore cuando, viendo el cuadro completo, resulta evidente hasta qué punto uno se repite, aun procurando ser siempre diferente. Es lo que hay.

A rebufo de La Estrella Azul, tenemos no una sino dos propuestas musicales que adoptan las formas del documental, como Pina 3D o A 20 Pasos de la Fama, pero mejor, porque son nuestras. En La Guitarra Flamenca de Yerai Cortés, el madrileño Antón Álvarez (más conocido como C. Tangana) demuestra una enorme intuición: en su proceso creativo con un músico excepcional, las canciones saben sacar a la luz y contar una historia oculta de forma muy personal y estimulante. En La Marsellesa de los Borrachos es otro debutante, Pablo Gil Rituerto, quien nos embarca en un doble viaje a nuestro pasado y nuestro presente, en el que las canciones de la resistencia antifranquista resuenan aún hoy con una indómita fuerza y nos recuerdan la importancia de la memoria, la dignidad y esas heridas aun no cerradas por las que aun sangramos.

El indie USA vuelve a Mérida tras el terremoto de Mass en el 2021 con A Different Man, una propuesta mucho más divertida y amable, tranquilos, pero también algo perturbadora y bastante cabrona, que le da una vuelta de tuerca a El Hombre Elefante de David Lynch y nos regala una gran interpretación de un Sebastian Stan que, junto a la estupenda Renate Reinsve (La Peor Persona del Mundo) igual le lleva a las puertas del Oscar.

Hemos visto aquí la evolución de China a través del cine de Jia Zhang-Ke (Una Historia de Violencia, Más Allá de las Montañas) y Li Ruijun (El Regreso de las Golondrinas) Desde ahí parece lógico sumar Black Dog de Guan Hu a esa tradición, no solo por ser una grandísima película, sino por su original cruce de géneros: un western mezclado con drama y denuncia social que fotografía la China del 2008 ¿o será la China de hoy mismo?

Quedan las propuestas de riesgo. Como sin duda es El Jockey del argentino Luis Ortega, una suerte de primo lejano de nuestro querido Aki Kaurismäki en una propuesta para la que no solo le roba su director de fotografía, el maravilloso Timmo Salminen, sino también un surrealista sentido del humor en una obra desconcertante y a contracorriente de todo con un sorprendente Nahuel Pérez Biscayart y una subyugante Úrsula Corberó al frente de un gran reparto.

También lo es Memorias de un Caracol, por más que Loving Vincent o Josep ya demostraran que la animación casa bien con el Inédito. Solo el australiano Adam Elliot es capaz de conseguir que un drama como el que narra se disfrute entre carcajadas con un humor negro desbordante que esconde un corazón repleto de empatía y ternura. Ojito con ella. Y con O Estado de Alma, ese estupendo corto de animación luso-extremeño de Glow que desde otro sitio habla de cosas muy parecidas.

Luego está la asombrosa, única e inclasificable Emilia Pérez, la joya imprescindible del cine internacional de este 2024. Pero de Emilia Pérez es mejor que no cuente nada. Id a verla y ya.

Dejo para el postre una delicia iraní sobre soledades no elegidas y esa rebeldía que nos impulsa a seguir adelante incluso en ambientes asfixiantes. La madura protagonista de Mi Postre Favorito no se resigna a asumir el triste destino al que parece abocada y nosotros la acompañamos gozosos en ese valiente viaje con una sonrisa. A mi madre le habría encantado.

Falta la peli sorpresa, claro. Que también cumplirá sus tradiciones. Busquen su Estrella Azul de este año: en el proceso encontrarán su recompensa.

David Garrido Bazán
Director de Programación y Contenidos del FCIMerida

ANGEL BRIZ HERNÁNDEZ
DIRECTOR DEL FCIM

David Fincher, director de ‘La red social’, ‘El club de la lucha’ o ‘Seven’ aseguró en una ocasión que...

[seguir leyendo]

¿A qué esperas para ocupar la tuya?

FCIMerida

"Llegamos a la decimonovena edición del Festival de Cine Inédito y es la mejor ocasión para mantener vivo el cine en pantalla grande."

© 2024 XIX Festival Cine Inédito de Mérida